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Circulación inversa

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En la perforación con circulación inversa, la sarta utilizada suele ser de doble cuerpo, presentando dos conductos, interior y exterior. Por el conducto exterior se inyecta aire que entra a través de las válvulas de juego cruzado intaladas encima de la herramienta.

El fluido desciende por el conducto exterior del varillaje y asciende por el espacio interior, en el ascenso el lodo arrastra el detritus hasta la superficie, hasta la balsa de lodos. El punto de descarga es el punto de la balsa más alejada del pozo.

El sistema de Circulación Inversa apenas altera los niveles acuíferos que se perforan, ya que emplea el agua como elemento de contención de las paredes del sondeo.

Sin embargo no siempre es posible su uso, depende de la cantidad de agua en los niveles profundos y de la litología. La circulación inversa es muy selectiva respecto a la litología, no es adecuada para niveles rocosos.

Generalmente necesita de un emboquille del sondeo (a veces con profundidades superiores a los 7 metros). Por supuesto, también necesita gran cantidad de agua para la perforación.

Estas variables son las que hacen o no posible su empleo, no obstante, cuando es posible su uso es sin duda el mejor sistema de perforación de cara a la posterior explotación.