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Geotermia

La geotermia es una parte de la ciencia geofísica que se encarga de estudiar las condiciones térmicas de la Tierra, lo que permite la extracción y aprovechamiento de la energía geotérmica. La energía geotérmica tiene varios usos, de los cuales, siendo algunos de los más comunes la generación de calefacción para los hogares. Veamos cómo se usa esta energía para generar calor.

Cuando empleamos la energía geotérmica en calefacción, debemos de valernos de la inercia térmica, que no es más que el aprovechamiento de la temperatura constante que se mantiene durante todo el año en el subsuelo poco profundo, entre 10 y 16 grados centígrados. Este efecto nos lo podemos encontrar cuando entramos en un sótano, manteniendo una temperatura más fresca en verano que la temperatura ambiente, y una temperatura más cálida en invierno.

Para poder hacer uso de la energía geotérmica, se necesita bomba de calor cuyo funcionamiento es idéntico al de las bombas de calor usadas en los aparatos de aire acondicionado, transfiriendo calor del subsuelo a otra estancia, aprovechando que el subsuelo se mantiene a temperatura constante.

También es posible usar la energía geotérmica para generar electricidad, siendo esto posible mediante el aprovechamiento del vapor de agua -al estilo de las centrales nucleares-, aunque este aprovechamiento depende del tipo de yacimiento que nos encontremos, los cuales listaremos a continuación:

  • Alta temperatura: Es un yacimiento cuya temperatura está comprendida entre 150 y 400 grados centígrados. Este yacimiento existe en las zonas activas de la corteza, y una turbina movida por el vapor de agua en la superficie es la encargada de generar electricidad.
  • Media temperatura: Su temperatura oscila entre los 70 y 150 grados, por lo que el rendimiento en lo que a vapor se refiere es mucho menor, y se necesita de un fluido volátil para su mejor aprovechamiento.
  • Baja temperatura: su temperatura oscila entre los 50 y 70 grados centígrados.
  • Muy baja temperatura: la temperatura se encuentra entre 20 y 50 grados centígrados, lo que la convierte en ideal para generar calefacción doméstica.